Pedagogía Waldorf en Quilmes

La pedagogía Waldorf educa para el hacer, el sentir y el pensar; abarcando así las tres esferas en las que se manifiesta la actividad humana en su verdadera dimensión. El cultivo de un espíritu devocional, el trabajo creativo activo con las manos, el aprendizaje vivencial y rítmico y el desarrollo de las fuerzas que conducen a un correcto pensar, son los elementos esenciales en esta enseñanza; para despertar en el niño y el joven las capacidades que lo convertirán, mañana, en un adulto consciente y preparado para entregar, desde lo mejor de sí, algo valioso y nuevo al Mundo.

La pedagogía Waldorf es un método creado por el filósofo Rudolf Steiner basado en los principios rectores de la Antroposofía. La Antroposofía (sabiduría del hombre) es una corriente filosófica creada por Steiner que se propone transitar un camino de conocimiento que permita al hombre percibir la realidad no sensible.
Con una clara orientación humanística, la escuela waldorf plantea la educación como un desarrollo hacia la libertad individual, incorporando la expresión artística como un medio de aprendizaje en las materias curriculares.

El canto, la música o la pintura no sólo tienen sus clases especiales sino que también se la utiliza en las de matemática, lengua o ciencias sociales para incorporar conocimientos específicos.
Además, los chicos participan en clases y talleres de distintos oficios, como carpintería, cocina, tejido y jardinería, entre otros.

Para abarcar al niño en su totalidad se considera al ser humano triformado, dividido físicamente en tres grandes sistemas a cada uno de los cuales corresponden distintas cualidades anímicas: el pensar, al sistema el nervioso-sensorio; el sentir, al respiratorio-circulatorio y el querer, al metabólico-motor.
La antropología antroposófica divide en septenios las diferentes etapas evolutivas en las que estas cualidades se desarrollan.

La primera infancia abarca hasta los siete años y su actividad central es el desarrollo del organismo físico. Aprovechando la voluntad activa del niño, en esta etapa se utiliza la imitación como método primordial de conocimiento.

De los siete a los catorce años, en el segundo septenio, el niño puede conocer y comprender aquello que llega a hacerlo vibrar emotivamente. Los contenidos curriculares se organizan aprovechando los intereses latentes en su alma para que el aprendizaje sea significativo, cultivando a la vez y con énfasis semejante lo científico, lo estético, la admiración y el respeto profundo por el mundo.
La adolescencia es el período de maduración de la personalidad y cuando se termina de desarrollar la capacidad intelectual.

A diferencia de otros colegios, en la escuela waldorf un mismo docente acompaña al grupo desde primero a séptimo grado. El objetivo es que a través del conocimiento profundo de cada niño, el maestro pueda percibir lo que necesita pedagógicamente en cada momento.

Justamente por plantearse entre sus objetivos el desarrollo de la libertad individual, muchas personas tienden a pensar que este tipo de escuela es poco exigente y poco estructurada. Sin embargo, los contenidos que se aprenden no sólo abarcan a los de la enseñanza oficial sino que los sobrepasan, tomando los aspectos de la educación artística, artesanal y técnica.

Esta pedagogía ha sido reiteradamente reconocida por la UNESCO desde 1979 y se fundamenta en el desarrollo interno del niño y su mundo imaginativo, porque el aprendizaje no solo involucra el pensar, sino también el sentir y la voluntad.

Somos parte de un movimiento con más de 100 años de experiencia. En la Escuela de la Aurora de Quilmes, esta pedagogía Waldorf se vive desde 2009 en la Ribera del Río de la Plata, con más de 160 familias del sur del GBA que eligieron una educación diferente para sus hijos, que sigue el método de enseñanza de su creador, el filósofo Rudolf Steiner.